También Hereje Confesa y Traidora a la Patria

Así firmamos las Mujeres Creando, también de manera colectiva, el Mural que presentamos el martes 11 de octubre, frente a las agresiones de algunos intolerantes y amedrentadores, en la fachada externa del Museo Nacional de Arte, mural hecho con el permiso del Ministerio de Culturas gracias a una INVITACION a nuestro colectivo de parte los Organizadores de la 9na versión de la Bienal de Arte SIART, especialmente del curador Joaquín Sánchez y Juan Carlos Valdivia.

Un mural, que pintamos con permiso, pero sin ningún tipo de concesión ni con el SIART, ni con el Museo.

Me llamo Danitza Luna, e integro Mujeres Creando hace más de 5 años, he terminado la Carrera de Artes de la Universidad Mayor de San Andrés con la especialidad de Escultura, y aunque tengo el título, no me considero parte del Sistema y ni del Circuito Cultural boliviano institucionalizado y privatizado, al cual, nunca le ha interesado ni el lenguaje, ni la forma, ni el contenido de nuevos artistas que no tengan padrinos o apellidos, y que hoy, sigue siendo tutelado por una élite pequeña, clasista y aburguesada, que educa con su arribismo a generaciones de artistas nuevos y jóvenes para que tengan las mismas actitudes caníbales y se maten entre sí por un espacio pequeño y mezquino.

Tomo la palabra, porque considero necesario más voces de respuesta, a la serie de agresiones hipócritas que nos caen, no solo como colectivo feminista, sino también que recaen especialmente sobre mi compañera María Galindo, como si ella sola tuviera que cargar la sucesión de ataques podridos en hipocresía, machismo, homofobia y misoginia, en mentalidades todavía bien colonizadas; males que la sociedad boliviana todavía padece y que aún se niega a ver y enfrentar.

Tomo la palabra, porque considero necesario aclarar que las Mujeres Creando somos un colectivo que tiene la capacidad de hacer la toma de estos espacios, sin conceder en principios éticos ni ideológicos.

Tomamos los Muros externos del Museo Nacional de Arte en el marco del SIART porque esos muros nos comunican de manera directa con la gente y no permiten que la etiqueta “arte” le quite fuerza e interpelación a nuestro mensaje, la consecuencia de esa interpelación tan directa, han sido las agresiones fanáticas, pero también han evidenciado la ausencia de intención real de debate sobre el tema, dentro del SIART.

Los amorosos y piadosos creyentes exigían, con insultos, con ataques, lanzando piedras y basura “respeto” por sus creencias religiosas, pero las instituciones como la Iglesia Católica y el Estado, más que respeto merecen críticas. Y lo que representamos en ese mural, fueron justamente críticas a la hipocresía e intromisión de la Iglesia Católica hacia las vidas y libertades de las mujeres bolivianas, en su férrea oposición a la Despenalización del Aborto por ejemplo, o su promoción abierta de la Homofobia disfrazada de fe. Y en cuanto al Estado, representamos muy bien una crítica a su carácter extractivita, neoliberal y depredador.

Criticas pertinentes que recibieron como respuesta más violenta la agresión, y entre rezos y cánticos vergonzosos terminaron censurando el mural la misma noche del martes, como si con pintura blanca, taparan todo su discurso de odio disimulado en oraciones. El mural debía estar expuesto un mes, pero por los fanatismos y fundamentalismo de los y las intolerantes, ha sido censurado en el mismo día de su inauguración. Queda esa censura como Monumento al Fanatismo Fundamentalista, queda esa censura como Monumento al Odio a las Verdades Incómodas y queda esa censura como Monumento al cáncer de la Hipocresía Social.

Tomo la palabra, no porque esos insultos, amenazas, ni la censura nos afecten ni nos callen, sino porque quede claro, que ese mural es un trabajo colectivo manual e intelectualmente consensuado, y que el odio que las y los fanáticos desparramaron, no lo concentren en una sola persona como María, ya que junto con ella somos un colectivo feminista con clara posición política, muy conscientes de lo que enfrentamos cuando nos expresamos públicamente.

Las Mujeres Creando no nos amedrentamos por las agresiones cobardes e hipócritas, pues seguimos teniendo la intención de proponer verdades incómodas hasta que esta sociedad quede desnuda y pueda verse a sí misma como lo que es. También, para que quede claro que en pleno siglo XXI estamos y vivimos en una sociedad de comportamientos absurdos y éticamente incoherentes, que por ejemplo NO son capaces de soportar un dibujo y un grafitti expuesto en la pared externa de un museo; pero que SI son capaces de soportar la explotación, trata y violación de mujeres DENTRO del Katanas, la pedofilia de los curas DENTRO de las iglesias, y las violencias, violaciones y feminicidios siempre y cuando pasen DENTRO de las casas, en ese afán enfermo de esconder siempre la mierda debajo del tapete.

Las Mujeres Creando estamos para incomodar, porque precisamente esa incomodidad que generamos hace que la pus salga y que las podredumbres empiecen a oler.

No hacemos Arte hacemos Política. A más intolerancia, más insoportable había sido la verdad.

Nuestra venganza es ser felices

Por: Danitza Luna
Integrante de Mujeres Creando

 

 

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