Detrás de una mujer feliz, un machista abandonado
O, de las deficiencias de la ley contra la violencia hacia la mujer, que le hacen un flaco favor a la causa.

22/02/2013

Maria Galindo
Mujeres Creando
La aprobación apresurada de la ley integral para garantizar a las mujeres una vida sin violencia responde a la necesidad gubernamental de tapar los hechos graves de violencia que han conmovido a la sociedad.

La ley no es una varita mágica y no es la respuesta que la sociedad necesita para que las mujeres accedan a la justicia.

La propiedad de esta ley descansa en un grupo de oenegés que otrora, en tiempos de Sánchez de Lozada, hicieron la ley contra la violencia intrafamiliar o doméstica; esas mismas oenegés, hoy transformadas en masistas, están como aves rapaces listas para sacar el rédito económico del financiamiento externo.

Las Mujeres Creando que tenemos el servicio socio-legal más creativo, menos burocrático y más eficiente del país no hemos tenido ningún espacio para plantear nuestras propuestas. La ley es larga, mayormente declarativa, de concreto tiene bien poco.

Hubiera sido más contundente una fundamentación corta que diga simplemente que el Estado boliviano tiene la obligación de garantizar para a las mujeres bolivianas una vida sin violencia y que, en calidad de emergencia, el Presidente del Estado Plurinacional la promulgue y la declare además como prioridad nacional.

Con este texto nos hubiéramos ahorrado al menos cinco hojas de demagogia tecnocrática que no convence a nadie y que ninguna mujer entiende.

En el capítulo II de políticas públicas no se puede rescatar ni un solo enunciado que pueda ser garantizado por el Estado y que vaya a tener consecuencias en la realidad inmediata.

Se habla de un ente rector y reorganizador de la atención de los casos de violencia contra las mujeres, pero no se dice dónde estará, qué rango tendrá, ni qué poder efectivo de hacer cumplir esta ley.

Se otorgan en este mismo capítulo funciones a los ministerios de Educación, Salud y Trabajo pero de forma tan general que nos encontramos frente a la redacción de un cuento.

El texto lleva constantemente a perder la concentración y el tiempo porque en sus 42 páginas llega inclusive a prometer la creación de fuentes de trabajo para las mujeres que sufren violencia'

Parece que escribirlo, promulgarlo y propagandizarlo sustituye la responsabilidad política de luchar contra la impunidad en los casos de violencia contra las mujeres.

Me paso de largo sobre todo la parrafada que habla sobre los medios de comunicación porque directamente habría que apagar la televisión y el primer infractor en cuestión de publicidad sexista es el Gobierno: a ver a qué vedette invita este 2013 Entel para la Feria de Santa Cruz.

Sigamos con la ley integralmente inservible que nos vienen a ofrecer a nuestras tumbas. Se habla de casas de acogida, donde inclusive se dice que la alimentación será gratuita, pero la ley no dice ni de qué presupuesto vivirán, ni cuántas habrá por departamento, ni bajo la jurisdicción de quién.

Al respecto, hay que decir una vez más que esa política no es efectiva porque las mujeres que sufren violencia no quieren salir de sus casas, porque además tendrían que salir con sus wawas.

En el área rural proponen crear casas comunitarias' ¿No dicen que hay diputadas campesinas? Si las hay, no han leído este artículo, porque ellas saben mejor que nadie que la mujer campesina es la que menos dejaría su casa porque no se separaría de sus animales y su chacra.

Y no es escepticismo sino criterio de realidad, se habla de la rehabilitación de los agresores en centros especiales y nuevamente no se señala ninguna medida real para crear esos centros ni cuál es la varita mágica para rehabilitar a los agresores.

Después de pasar al menos 20 páginas de la ley llegamos al capítulo de las medidas de protección a la víctima que son, a mi entender, quizás lo único valioso de toda la ley. Son más de diez medidas, entre las que está el desalojo del agresor de la vivienda y varias acciones de protección de los bienes de la mujer que sufre violencia.

En el caso de la jurisdicción indígena originaria, la ley es ambigua, diplomática e inútil justamente para las mujeres indígenas. A mi entender si no quisiéramos ser hipócritas debería simplemente decir que no es aceptable que en ningún caso de violencia contra las mujeres la jurisdicción indígena alegue usos y costumbres para la protección del agresor y la desatención de la víctima.

Lo más grave que tiene esta ley es que son las mismas instituciones machistas, burocráticas, corruptas que actualmente son corresponsables de la impunidad de la violencia contra las mujeres las encargadas de garantizar su cumplimiento.

No se hace ni una mención a su negligencia. Se dice que se las dotará de personal y equipamiento en una vocación policiaca, porque lo que estamos viviendo en Bolivia es la existencia de un Estado policiaco que le atribuye una inflada función a la Policía, función que esa institución, por una serie de problemas estructurales de corrupción y abuso de poder, es incapaz de asumir con eficiencia.

En cuanto a las pruebas, se ha ampliado el espectro de éstas y de las instituciones que pueden facilitar las pruebas y eso es positivo siempre y cuando llegues al proceso y puedas pagar un abogado que te represente.

La ley promete juzgados especializados, forenses, personal multidisciplinario' el cielo y la tierra, pero sin especificación de cantidades por departamento y sin especificar responsabilidades, con lo cual todo cae en saco roto porque además todas las medidas están dirigidas por dos instituciones estructuralmente burocráticas y corruptas como son la Fiscalía y la Policía.

En cuanto a los delitos, se amplían los años de punición y eso es positivo, pero nuevamente eso depende del hecho de que una mujer pueda llegar a un proceso y es ése el camino que no ha sido allanado.

En la incorporación del feminicidio considero personalmente que no hay ningún avance, pero sí en la incorporación de la figura del acoso sexual, aunque se ha dejado en el vacío la legítima defensa, que es muy importante porque cuando una mujer se defiende de su agresor acaba muchas veces en la cárcel.

Y, por último, tomando en cuenta la pluralidad del sistema jurídico al que con la Constitución hemos accedido no han tenido cuidado de abrir la puerta para la constitución de tribunales alternativos expeditos que pudieran al menos descongestionar la saturación del aparato judicial.

La crítica mayor que tengo al proyecto es la falta de sentido de realidad y, por lo tanto, la imposibilidad real de que esta ley frene la garantía de impunidad que todo hombre violento tiene hoy en la sociedad boliviana.

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