Mujeres Creando 
Sobre grafitis, pucheros y tablas de planchar.

Ximo González Marí, e-mail: ximglez@hotmail.com

(Universitat de València)

¿Acaso la mejor subversión no es la de alterar los códigos en vez de destruirlos?
Roland Barthes
¡Ninguna revolución sin juerga, ni juerga sin revolución!
Luther Blisset

La verdadera nueva izquierda

La pregunta se repite en los foros, en las columnas de opinión, en los debates radiofónicos: ¿Existe una nueva izquierda latinoamericana? Obviamente, sí. Sin embargo, a pesar de lo que pueda pensarse ante esta escueta y rotunda respuesta, no debemos asociar esta nueva izquierda con los nuevos gobiernos de clara adscripción izquierdista que ocupan las poltronas de países como Bolivia, Venezuela o Nicaragua, que parecen definirse de cara a la gradería por su afinidad con el comunismo cubano, o el Brasil de Lula da Silva, la Argentina del nuevo peronismo, o el Chile de Bachelet.

Aquello que, en cierto modo, podemos llamar nueva izquierda se encuentra en otros lugares menos publicitados, en otros caldos de cultivo de los que, irónicamente, estos nuevos gobiernos se han nutrido en repetidas ocasiones para fermentar, crecer y copar las más altas cotas de poder en sus respectivos estados. Si bien se puede matizar la homogeneidad de movimientos sociales tan diferentes como el Piquetero, surgido ante la reciente crisis argentina de comienzos del 2002, aquél que se rebeló ante la crisis boliviana de los hidrocarburos en octubre de 2003, o la marcha de ocupación de tierras llevada a cabo por el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, no puede negarse que todos ellos fueron usados como plataforma horizontal sobre la que se alzaron los partidos políticos que llegaron al gobierno. Debemos, pues, trazar una frontera entre el poder, por muy social que se proclame, y los verdaderos movimientos sociales de los que éste se ha nutrido. El caso argentino demuestra que, a pesar de la virulencia de los piquetes, caceroladas, cortes de ruta, y de la amplísima convocatoria de las diversas manifestaciones que acabaron por derrocar al gobierno de Fernando de la Rúa, de las intensas y repetidas demandas de que no sólo un cambio de gobierno fuera el resultado de aquella vorágine, sino una verdadera transición a nuevas formas de democracia más afines con las nuevas tesis presentadas en el Foro de Porto Alegre, nada sucedió más que la apropiación y remodelación de este discurso por parte de los mismos partidos políticos que provocaron la crisis con su gestión económica. Parte de los movimientos

sociales que lograron el mérito de aglutinar a la mayoría de fuerzas sociales de la nación, incluyendo a la burguesía escarmentada por la pauperización radical de la clase media argentina, fueron fagocitados y edulcorados por el peronismo de Kirchner.

Podemos, pues, afirmar que existe una nueva izquierda en América Latina. Es más, existe una nueva izquierda también fuera de este continente, una nueva fuerza social que participa de una incipiente sensibilidad ante los conflictos surgidos del contemporáneo proceso de globalización. Aunque presentan matices de carácter local, podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que todos ellos responden a un modelo trasgresor que rompe con los tradicionales modos de lucha. Dice Ángel Luis Lara que "El surgimiento de nuevos movimientos sociales en las últimas décadas se ha visto acompañado de nuevas formas de ocupación del espacio público y de nuevas maneras de entender la acción política. La guerrilla de la comunicación nace precisamente en este mar de movimientos que colocan el deseo de otra política en el centro de sus iniciativas y surfean la ola de los propios movimientos señalando creativamente la relevancia de la comunicación en nuestros días"1. Bien es cierto que se trata de sociedades con diferencias abismales, pero -y éste es uno de los logros de lo que venimos llamando verdadera nueva izquierda- en las diversas comunidades se gestiona la lucha social partiendo de los mismos presupuestos. "Piensa globalmente, actúa localmente", reza el lema de los llamados antisistema, evidenciando ciertos aspectos que comparten los diferentes activismos que se extiende rizomáticamente por el globo.

Los nuevos movimientos de los que venimos hablando se han planteado la misma pregunta que encabeza uno de los capítulos del libro Manual de Guerrilla de la Comunicación2: ¿Por qué nadie me escucha? Los infructuosos esfuerzos por dar a conocer su mensaje mediante la octavilla, el panfleto, la confección de textos coherentes y razonados, los programas radiofónicos o la elaboración de páginas web se han dado contra el mismo muro: la total impotencia movilizadora. Es un hecho que en las manifestaciones convocadas por dichos medios, sólo se logra aglutinar a los mismos de siempre, gente, por otra parte, ya comprometida con la causa. ¿A qué se debe la falta de respuesta a estas demandas que se transmiten mediante mensajes bien articulados, rigurosos y razonados, ante causas justas y fácilmente señalables? Parece que las tradicionales fuerzas de la izquierda confiaron demasiado en las posibilidades de los

contenidos de sus mensajes. Transmitir el mensaje era suficiente, ocupar cualquier resquicio que los medios de masas otorgan al disidente suponía un logro e implicaba hacerse escuchar y comprender. Sin embargo, esto no es así. En última instancia, y aunque el emisor trate de sugerir una lectura muy particular del mensaje, al receptor le queda la libertad de comprenderlo como le parezca, o simplemente de aburrirse y cambiar de canal3. Por esto, podemos deducir que los grupos altermundistas no deben contentarse con introducir sus mensajes en los diferentes medios de comunicación. Emitir una información interesante por un canal eficiente no basta. El contenido es importante, pero también lo es la forma en que se emite ese contenido. Al zapatismo, verdadero foco irradiador del mensaje altermundista, no le bastó con emitir un mensaje emancipatorio coherente y lleno de razones que lo presentasen como justo y digno de tener en cuenta. El EZLN tuvo que inventar un modelo comunicativo para la izquierda basado en la seducción, y no sólo en la rigurosidad de los contenidos. Hay que seducir al receptor, no sólo informarle o, como pensaba la izquierda tradicional, ilustrarle y educarle. Si algo demuestra la experiencia zapatista es que a la revolución no le basta con apropiarse de los canales de comunicación, y es por ello que desde Chiapas se ha insistido en dotar al mensaje alternativo de un carácter lúdico y creativo.

Estamos en condiciones de afirmar que la forma en que se transmite un contenido puede llegar a ser tan importante como el propio mensaje4. En cierto modo, los cuentos y chistes del Subcomandante han sido más eficientes que sus proclamas revolucionarias a la hora de extender el ideario zapatista. Los personajes del Sup, sus múltiples caras, sus estelares apariciones televisivas, el pasamontañas y otros símbolos bien construidos han sido más importantes en su lucha que el arma que cuelga de su hombro. Su lenguaje es la mitopoiesis, la elaboración de un mito, un símbolo, un referente cargado no sólo de coherencia y contenidos, sino de un potencial comunicativo que pasa más por el juego creativo que por la fuerza de las razones o las armas. Un chiste, un cuento, un comentario jocoso e irónico hacen más daño al sistema

que una granada de mano. Así, los modos de enunciación se convierten en un arma cargada de futuro con la que el zapatismo apunta al pecho del poder.

La nueva izquierda prefiere subvertir los códigos, deconstruirlos y hablar con los restos semiológicos de los lenguajes con los que se enuncia el poder; en definitiva, "renovar la práctica política de izquierdas con una buena dosis de guasa"5. La nueva izquierda pretende ser creativa y trata de ser original. "La diferencia con otras posturas militantes (...) radica en que no se apunta a destruir los códigos y signos del poder y del control, sino a distorsionar y desfigurar sus significados como modo de contrarrestar su todopoderosa alucinación de poder. (...) Los activistas acercan la lucha al campo de la cultura Pop, constituyen simulacros inteligentes, difunden noticias falsas utilizando la ironía para retirarse en el momento preciso. El "giro pop" significa que los activistas se han vuelto menos aburridos y hablan el lenguaje de las masas"6.

Mujeres Creando mujeres

La lucha por una verdadera liberación de la mujer no ha quedado al margen de este ambicioso proyecto. Surgidos en ambientes muy concretos, respondiendo a conflictos muy particulares, partiendo de motivaciones muy singulares y con métodos de acción social muy diversos, podemos reconocer en algunos movimientos de mujeres esta misma sensibilidad embrionaria que, nacida desde las bases y no alumbrada desde un poder superior, ha creado un punto de inflexión en la historia de la lucha feminista. Uno de estos casos particulares, al que vamos a dedicar este trabajo, es Mujeres Creando, un movimiento social boliviano de carácter anarco-feminista.

"Locas, agitadoras, rebeldes, desobedientes, subversivas, brujas, callejeras, grafiteras, anarquistas, feministas. Lesbianas y heterosexuales; casadas y solteras; estudiantes y oficinistas; indias, chotas, cholas, birlochas y señoritas; viejas y jóvenes; blancas y morenas, somos un tejido de solidaridades; de identidades, de compromisos, somos mujeres, Mujeres Creando".7 Así se define este movimiento de mujeres, surgido en 1992 de la mano de María Galindo y Julieta Paredes. La casa que levantaron en 1990 en el barrio de Las Delicias mantenía un compromiso con la sociedad boliviana, ayudando a cubrir muchas de las necesidades de las mujeres que hasta ella se acercaban:

biblioteca, talleres de salud, una tienda de alimentos naturales... Pero pronto surgieron otro tipo de expectativas y propuestas. Dando de lado al paternalismo de las diferentes oenegés, que por otra parte formaban parte del sistema que repudiaban, la comunidad no tardará en convertir este espacio creado por mujeres para mujeres en un altavoz desde el que enunciar su mensaje y modular la voz que tratará de copar el espacio público autónomo, abandonado por las diferentes organizaciones de mujeres preexistentes y dar una respuesta política a las necesidades sociales de su entorno.

Mujeres Creando, desde este momento, se define como un movimiento social, alejando de sí cualquier calificativo que las incluya dentro del colectivismo: "nosotras no somos un colectivo, (...) somos un movimiento social, (...) para nosotras la diferencia está en que un movimiento social tiene una propuesta, no somos un espacio de amigas, somos un espacio donde nos organizamos, nos auto-convocamos, somos mujeres autónomas, somos feministas y nos organizamos desde el concepto de la heterogeneidad. Es decir, mujeres diferentes, diversas, juntas... Yo tengo una frase para decirlo que es indias, putas y lesbianas, juntas, revueltas y hermanadas. Somos una convocatoria permanente a las mujeres para organizarnos desde la diversidad, desde la autonomía. Autonomía respecto a todos los partidos políticos, las ONGs, el Estado, las iglesias y también respecto a todas las formas de sindicalismo"8.

Con esto revelan una de sus máximas: Mujeres Creando huyen de los programas, de las teorías universales de emancipación que homogeneizan las luchas y eclipsan las pequeñas diversidades. Cualquier estrategia impuesta no responde a las demandas concretas de la sociedad. La lucha debe surgir de lo cotidiano, de respuestas concretas ante problemas del día a día. Consideran que la estructura política actual deviene de formas de organización falocéntricas, programadas desde los cómodos sillones de las altas esferas. El problema reside en la base de lo social, se levanta desde el entramado cultural que perpetúa el orden simbólico y que niega el carácter histórico de la mujer; en la relación entre los sexos determinada por "los mecanismos históricos responsables de la deshistoricización y de la eternización relativas de las estructuras de la división sexual y de los principios de división correspondientes"9. Bourdieu señala la paradoja que supone que unos mecanismos perfectamente históricos hayan ocultado la historicidad de esta sumisión, que se percibe de forma totalmente naturalizada e inherente a la condición humana. La violencia simbólica perpetúa esta relación disimétrica, una "violencia amortiguada, insensible, e invisible para sus propias víctimas, que se ejerce esencialmente a través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación y del conocimiento"10.

Así, lo que podría parecer el éxito de la izquierda con la victoria del MAS en Bolivia, no es más que la revelación de un indigenismo rancio e igualmente machista. A día de hoy, las acciones del feminismo no deben participar de esta suerte de vieja contienda racial, sino responder a la óptica aplastante de la mirada masculina que ordena el mundo, la sociedad y la política. Una de sus grafiteadas deja clara esta idea: "No hay nada más parecido a un machista de derechas, que un machista de izquierdas y un indígena: la misma pistola". El problema va más allá del binomio izquierda-derecha; la estructura sindical responde a la mirada machista con que la cultura categoriza el mundo. Florentina Alegre, antigua sindicalista anexionada a Mujeres Creando, lo expresa en el artículo titulado Solamente somos un tumulto de defensa para facilitar el paro: "Para ellos no tenemos la voz propia, nos invisibilizan, (...) si opinamos se apropian de nuestra sabiduría, mientras a nuestros dirigentes les excita la sangre, cuando hay enfrentamientos alucinan, cuando existe mas crisis les alegra, disfrutan de las ollas vacías sin importarles sus hijos, sus hijas, sus familias, su gente y su pueblo. Las mujeres tenemos que marchar. Al mismo tiempo estamos sosteniendo nuestro hogar, si venimos desde nuestras comunidades a pesar de estar cansadas tenemos que ser cocineras y realizar las ollas comunes para todos nuestros compañeros. Señores dirigentes y caudillos, si tomarías en cuenta a tus compañeras, a tus hermanas para realizar y hacer un paro cívico e indefinido, (...) sería diferente, planificada con creatividad no pasaríamos tanta hambre, las protestas, las marchas serian efectivas y creativas11 como anhelamos, como soñamos las mujeres"12.

A partir de esta reflexión, podemos aportar dos ideas más que configuran su ideología. Por una parte, Mujeres Creando apuesta por el pacifismo como forma de lucha. De este modo, queda patente la diferencia existente entre Mujeres Creando y las antiguas formas de lucha de la izquierda13. Con las armas se han conseguido pocas conquistas sociales -como ellas mismas dicen, "Exigimos un duelo de caballeros entre Bin Laden y Bush y a nosotras que nos dejen en paz"-, y este pacifismo nos conduce a una segunda premisa: la creatividad es el instrumento más eficaz. No en vano reivindican el uso del lenguaje como arma a empuñar. Como afirma María Galindo, se valen del "uso de la palabra como uno de los elementos políticos fundamentales para replantearnos qué entendemos por política, cómo nos vamos a comunicar con la sociedad, cómo vamos a expresar nuestros sueños de cambio, en un momento en que el lenguaje de los sindicatos, de las izquierdas estaba desgastado, era repetitivo, yo diría que era un diálogo de sordos, un lenguaje muy militarista, heroicista, e incluso muy victimista, y también un lenguaje absolutamente de machos"14. En este sentido, Mujeres Creando cabalgan a lomos del nuevo activismo social, más interesado en transgredir y escandalizar que en empuñar una pistola. Subvertir los códigos, adueñarse del lenguaje y hacer que hable con nuevas voces, a través de nuevos códigos surgidos, en gran parte, de la ironía. Son creativas, no destructivas; mujeres creando nuevos lenguajes con los que sacudir la conciencia social edulcorada.

Las "acciones callejeras" de Mujeres Creando son un claro ejemplo de lo que venimos diciendo. La teatralidad de estas acciones nace de la necesidad de vender su revista en la calle, y no como una teoría importada de los diversos movimientos altermundistas que pueblan el espacio social. Sin embargo, este hecho no deja de acercarlas a estas nuevas prácticas del activismo. Del mismo modo que los culture jammers interfieren en los códigos imperantes, tergiversándolos y abriendo nuevas posibilidades de significación15, Mujeres Creando se adueñan de los símbolos que el patriarcado ha marcado a fuego en las conciencias para darles la vuelta como un calcetín, interfiriendo en los enunciados, haciéndolos chirriar y otorgándoles un nuevo sentido. Celebrar una misa en plena calle no tiene nada de especial en la sociedad boliviana, a no ser que la oficiante sea una mujer, muestre su patetismo una mujer clavada a la cruz en lugar de un cristo, y se bendiga a los asistentes en el nombre de la mujer, de la madre y de la hija, sustituyendo al padre, al hijo y al espíritu santo en el rito. Su arma es el escándolo performativo, anclarse en el centro mismo de los símbolos sagrados con los que juega la sociedad y hacerlos rebotar, con gran estruendo, en el gran muro del sentido unívoco de la comunicación. No sólo hay que hacerse un hueco en los medios, no basta con dar coherencia a un mensaje. Hay que provocar, escandalizar a la audiencia, hacerse odiar, causar el repudio y el estupor, agitar las conciencias de forma creativa. La forma es tan importante como el contenido a la hora de evidenciar un mensaje. Helen Álvarez, en su repaso a la trayectoria de Mujeres Creando, comenta que en "ese proceso era muy importante que las formas de expresión tuviesen una directa relación con el contenido de lo que se decía"16, por ello debían ser originales y no iban a reivindicarse como actantes sociales "siguiendo las recetas tradicionales. (...) la decisión de crear un pensamiento que sensibilice para llevar adelante diferentes acciones, llevó a Mujeres Creando a desarrollar instrumentos peculiares de comunicación que marcaran una diferencia, pues su propósito era embellecer la vida, la forma era el contenido, era la manera de dar ánimo y manifestar solidaridad, de protestar y denunciar. Cuando se rompió con el lenguaje de la izquierda vino una explosión fuerte de creatividad y poco a poco cada una fue sacando sus propias formas para expresarse mejor. Los mensajes no tenían la intención de llegar a las capas politizadas de la sociedad, sino a la gente común y corriente en su cotidianidad"17.

Ocupar el centro mismo del espacio público, anclarse en él, y darle una nueva significación; sacar la cama del dormitorio, arrastrarla desde el espacio doméstico y exhibirla en la plaza pública, con dos mujeres yaciendo sobre el colchón; pasearse con blancos vestidos de novia manchados en rojo y el cuerpo grafiteado con lemas como "quiero ser feliz", manchar el suelo y los muros de la ciudad con manos y pies mojados en pintura azul, rememorando la marca digital con que las mujeres firman los microcréditos que las endeudan, ya que no saben escribir; medir y pintar los penes de hombres desnudos y encapuchados a los pies del Obelisco -obvio significante fálico del poder de la nación-, explicitando el mensaje que leemos en una de sus grafiteadas: "Un pene, cualquier pene, es siempre una miniatura"... ¿Escándalo público o performance artística? Aunque Mujeres Creando se declaran agitadoras callejeras y no artistas, lo cierto es que arte y activismo caminan juntos de la mano en sus acciones, como dos extremos de un hilo que sobresalen del mismo ovillo. No es nuestra intención decantarnos por una de las dos posturas en el viejo debate que enfrenta y une arte y revolución, sino más bien hacer hincapié en la condición creativa de las actuales

militancias sociales. Apunta María Galindo que "No hay un cambio social radical que nos haga felices que no sea creativo"18. Y en la misma nota de prensa, se añade que "la violencia sigue siendo (...) el instrumento en el que aún cree mucha gente para cambiar las cosas. Su propuesta, insiste, es la creatividad, la desobediencia al sistema, como lo hacen las vendedoras ambulantes. «Ellas, las forjadoras de un mercado negro donde se exhibe un sabotaje artesanal que es un desfile internacional de marcas sin patentes», ajenas al control de los «gigantes del mundo»"19.

Debemos detenernos en una consideración sin la cual no se alcanza a vislumbrar la magnitud de sus acciones: la calle es el espacio donde alzar la voz. Entorpeciendo el tránsito de gentes que van y vienen, creando tumultos callejeros -que en la mayoría de ocasiones termina con la actuación violenta de las fuerzas policiales-, se detiene el devenir de las conciencias, se ocupa el escenario donde transcurre lo cotidiano y se ensayan nuevas y chocantes propuestas de cambio, se señala con sorna lo ridículo de los presupuestos culturales que anudan a la mujer a un pasado ahistórico. La calle es el espacio donde golpear jocosamente con la ironía y el escándalo, las plazas públicas lugares que recuperar. Al respecto, conviene recordar la práctica que lleva a cabo un movimiento social que se ha extendido a lo largo y ancho del planeta: RLC (Recuperar Las Calles). Naomi Klein señala la ironía que supone el hecho de que hoy, cuando las calles son "el artículo más valioso de la cultura publicitaria, los ataques de la policía contra los graffitis, los pósters, la mendicidad, el arte urbano, los muchachos que limpian los parabrisas, las iniciativas de jardinería popular y los vendedores de alimentos están criminalizando rápidamente todo lo que hay de realmente público en la vida de las ciudades"20. RLC es un movimiento que se dedica a plantear nuevas relaciones entre el ciudadano y su entorno, tratando de recuperar el espacio público con actividades subversivas que se apropian de las vías y las convierten en el escenario de una revolución lúdica: taponan las principales arterias de las ciudades con camiones sonorizados con grandes altavoces que, a modo de trombosis, paralizan la circulación, convirtiendo el espacio público en tumulto; cortan autopistas y plantan árboles después de perforar el asfalto. Salvando las distancias, las acciones de Mujeres Creando comparten este mismo espíritu. De hecho, ha sido un proceso espoleado por la necesidad de vender su revista y, casi sin proponérselo, han naturalizado esta práctica de ocupación espacial de la plaza pública como método de reivindicación lúdica, y no como el espacio por donde discurre una manifestación programada, dirigida y canalizada por los partidos políticos, sindicatos u oenegés que imponen las consignas.

 

Las grafiteadas21, "una mezcla de grafiti y pintada"22, implican esta práctica ocupacional de los espacios urbanos, insertándose en los muros y paredes de la ciudad y haciéndolos hablar con la voz de las mujeres. Se le concede, de este modo, un nuevo sentido al espacio público, subvirtiendo sus códigos "Para decir que las mujeres somos un sujeto político al cual por siglos se nos niega el derecho a hablar, al cual se nos vacía de contenidos propios sea con argumentos de complementariedad, de sometimiento, de exclusión o de inclusión"23. El verdadero sentido de las grafiteadas reside en el hecho peculiar de hacer de la calle una prolongación del ámbito privado, pues los lemas de Mujeres Creando remiten a la experiencia de lo cotidiano como una nueva forma de subversión. "Desobediencia: por tu culpa voy a ser feliz", "Nuestra venganza es ser felices", "Mujer que se organiza no plancha más camisas"... La mayoría de estos lemas no repiten consignas políticas, no instan a grandes revoluciones; hablan de pequeños actos de transgresión simbólica y cultural, de pequeños disturbios domésticos, de barricadas que se levantan con tálamos y tablas de planchar. La mirada con la que el macho construye el mundo y se perpetúa ejerce su violencia en el seno mismo de la unidad familiar, en el impenetrable, hasta hoy, bunker de lo privado. La verdadera liberación de la mujer no parece estar en la cuota biológica de participación de los partidos políticos24: "Queremos todo el Paraíso", responden Mujeres Creando. La verdadera liberación reside en la gestación de su propia libertad, en la elaboración de su propia voz y empoderamiento, en la destrucción de esos mínimos referentes cotidianos por los que hablar el patriarcado: "De hacerte la cena, de hacerte la cama, se me fueron las ganas de hacerte el amor". Si la verdadera violencia del falo descansa en el orden de lo simbólico, subvirtamos los símbolos. Este parece ser el mensaje. Y, además, hagámoslo público, conquistemos ese otro espacio que se extiende más allá de las cortinas del hogar. Hagamos de lo público la escena donde se subvierte lo privado, donde la mujer reclame lo que debiera ser suyo: su felicidad, su voz, su cuerpo, sus sueños, su experiencia íntima consigo misma. "Detrás de una mujer feliz hay un machista abandonado", "Mujer, confía en el sonido de tu propia voz", "No puedo ser la mujer de tu vida, porque soy la mujer de la mía", "Tú me quieres virgen, tú me quieres santa, tú me tienes harta", "Nunca olvides tu fragilidad", "Pensar es altamente femenino", "Ten cuidado con el presente que construyes, debe parecerse al futuro que sueñas". La revolución está entre los pucheros, entre las sábanas, en las tablas de planchar. Lo privado es lo público, los sueños y el amor son primera materia de subversión; "La utopía te aparta de tus horarios y tus funciones... te acerca a nosotras".

La aplastante vivencia de lo cotidiano se revuelve y grita en las paredes de la ciudad; los muros son esa conciencia social momificada que hay que corromper. La rebelión comienza haciendo pública la constreñida voz de la mujer en su hogar; la verdadera lucha comienza por cambiar el sentido de los quehaceres diarios, abrir espacios donde tenga cabida la lucha por la vida y la felicidad, y no sólo políticas de izquierda que siguen golpeándose contra el cristal de la pecera: "Para todos los sistemas de machos y fachos la mujer es una puta. Mueran los sistemas. Vivan las putas".

La tipografía con la que Mujeres Creando pintan sus grafiteadas señala otra constante en sus acciones. Si la forma es el contenido, la forma caligráfica de sus letras revela esa misma intención de remitirnos al yo más íntimo de la mujer, primera chispa que enciende la llama de la felicidad entendida como objeto de esta revolución. Unos tipos redondos, unidos entre sí, casi copiados de los cuadernos de caligrafía escolares, subrayan este proceso de aprendizaje sobre una misma, esta construcción de su propio lenguaje, una búsqueda frágil e intuitiva de su propia voz, de sus propios códigos, de su propia palabra. Como señala María Galindo, "buscamos en una pugna política de palabras las formas de nombrar nuestros vicios, nuestros amores, nuestras luchas y nuestro lugar en las sociedades. Nombrar lo que somos porque desde nuestra mirada la democracia occidental liberal cierra todas sus puertas y no sólo devuelve exclusiones, sino perversamente también usa meras ilusiones de participación para cerrarnos la puerta. Nombrar lo que somos para formular sueños y propuestas de cambio que no sean ni frías recetas, ni retórica de derechos, ni populismo barato"25.

La calidez tipográfica de las grafiteadas permite, además, la construcción de un logo, un distintivo claramente identificable y remarcado por la firma, Mujeres Creando, junto a la que vemos pintado un símbolo de la feminidad, en cuyo centro una A mayúscula señala el carácter anarco-feminista del movimiento. Se logra, de este modo intuitivo, una suerte de nombre colectivo26, una marca inclusiva por la que todas hablan. "Los zapatistas convirtieron a Marcos, un nombre colectivo ("Todos somos Marcos"), en su portavoz frente a los medios de comunicación del mundo libre. Esta estratégica práctica no sólo significaba la deconstrucción del principio de líder de la revolución o de la guerrilla, sino que a la vez creaban una forma nueva de mito colectivo. La persona del guerrillero real no tiene una historia clara e identificable. La persona real queda borrosa. Este lugar vacío puede ser enriquecido con innumerables historias y leyendas. Así se crea el mito"27. Es por esto por lo que podemos hablar de una "guerrilla mediática" que supone la creación de "pop stars del activismo, mitos de la guerrilla communication. Se trata de acción directa en el espacio de la comunicación social"28. Si "Marcos somos todos", Mujeres Creando somos todas, juntas y revueltas, "indígenas, maricones, lesbianas, putas, mujeres viejas, mujeres pobres, endeudadas e insolventes, jóvenes y más [que] miran con escepticismo las palabras que desde la mirada del poder los define como ciudadanos"29 de segunda categoría.

Conviene señalar una segunda vuelta de tuerca al respecto. Mujeres Creando, en diversas ocasiones, hablan de Evo Morales, explicitando la veladura que le cubre de un halo casi místico y que le convierte en el salvador de la raza. De nuevo subvirtiendo este lenguaje con el que se define el nuevo poder de la nación, reinterpretan su figura y le convierten en blanco de sus críticas. No es que Evo sea el culpable de todas las miserias que padece el mundo construido por la mirada falocéntrica, ni siquiera el único culpable de la pérdida de una oportunidad histórica para Bolivia30. Evo representa un más allá. Focalizar en su figura esa mirada machista a subvertir es otro modo de entender la estrategia simbólica del nombre colectivo descrita por Blisset31. Evo son todos. Los que perpetúan la mirada del macho, los que aceptan sus presupuestos, los reductivistas que sólo apuestan por lucha andinista, los salvadores originarios... Todos ellos tienen en Evo un representante, un blanco al que es fácil acertar con el arma de la ironía. "En Bolivia hay cientos de miles de Evos, en cada escuela secundaria pública, en cada equipo barrial de fútbol, en cada sindicato pequeño, desde los taxistas hasta los heladeros. Hay Evos intuitivos, hermosamente morenos, despreocupados y poco ortodoxos en lo de las identidades culturales. Son Evos tan modernos como autóctonos pero sobretodo audaces en el uso de la palabra y despreocupados y machistas en el sexo y el amor. Ellos usan poncho, traje o chamarra y escogen su ropa con la libertad que las sociedades patriarcales prohiben a las mujeres y sobretodo a aquellas que son nombradas como "indígenas" y que por eso tienen que cargar con la identidad cultural en las caderas y las espaldas, desdibujando sus curvas al uso de los mandatos masculinos. Ese Evo cuyo rostro es un espejo social mágico e inmediato"32, será deconstruido en las tentativas artístico-revolucionarias de Mujeres Creando, para señalar que "todo pacto social es un pacto entre categorías de hombres sea cual fuere la cultura a la que pertenecen, el color de piel que tengan, la clase social a la que pertenezcan o la ideología a la cual se adscriban; pacto social quiere decir pacto de convivencia a medida de los intereses de categorías de hombres en torno de proyectos hegemónicos de unos sobre otros. Hoy en Bolivia tanto el indigenismo como el izquierdismo se repiten y se encuentran con el neoliberalismo en la misma postura fálica y patriarcal, postura que ratifica la confusión entre proyecto social y proyecto de "poder", el control de la sociedad, el sometimiento del "otro" y de la "otra", como el único interés en torno del cual debe girar la historia y la política"33. Todo eso es Evo, a todos ellos representa; o como reza uno de sus lemas, "El Che y el Evo son lo mismo: padres irresponsables".

La creatividad de estas mujeres va más allá. Si este lenguaje mitopoiético convierte a Evo en el blanco de todas sus acciones, Eva será su contrapartida, la mujer primera, la mujer señalada y condenada por la mirada de Evo, la mujer rescatada, la puta, la lesbiana, la endeudada, la exiliada, la esposa, la madre, la empleada. Eva

reclama su voz, Eva quiere rescribir la Historia: "Porque las mujeres no somos cuota biológica, ni costilla de Adán, Eva a la constituyente".

En la instalación titulada Ninguna mujer nace para puta34, encontramos varios ejemplos. Rescatadas de diferentes colecciones fotográficas, se exhiben algunas fotos de mujeres criminalizadas, fotografiadas de frente y perfil en los cuarteles policiales. Muchas de ellas, además, cargan con un distintivo que las diferencia del resto de mujeres: un pañuelo en la cabeza las delata como prostitutas. Con esto, Mujeres Creando tratan de descriminalizar a estas mujeres, rescatándolas del oscuro cajón que sepultaba sus retratos. Colgando estas fotos en los museos35, Eva recobra su voz y exhibe su busto, su gesto portador de todas las culpabilidades. Sirva como ejemplo una fotografía forense del cadáver de una mujer, sobre la que se ha escrito el texto "morí a mis 27 años de un derrame cerebral ocasionado por la paliza de mi protector". Otro de estos retratos llama nuestra atención, acompañado de un texto en el que esta mujer pone palabras a su rostro. Es una carta dirigida a Evo. Puede parecer anacrónico que una mujer retratada en blanco y negro, un rostro extraído del pasado Boliviano, se dirija al actual presidente de la nación. Sin embargo, este hecho no hace más que redundar en la idea de que Evo no es, en este caso, sólo un dirigente político. Evo es un mito, un símbolo, una máscara, un logo en el que subyace toda la carga machista del entramado cultural y social que criminaliza a estas mujeres. Sobre la foto, escrito a mano y con caligrafía similar a la de las grafiteadas, un fragmento de la carta resalta sobre el vestido de la mujer: "Yo no te quiero en mi cama, Evo. Yo ni siquiera quiero ser quechua, ni aymará. (...) Nos han violado a las indias los patrones, nos han regalado nuestros padres y ahora en los sindicatos nos violan nuestros compañeros. Tú eres uno de esos y nada dices vos, más bien te gusta que ahí estemos. Yo no quiero ser aymará, ni quechua para eso, para eso yo no quiero ser india siquiera. Mi rebeldía no la conocen ni reconocen los

pueblos, por eso yo no soy originaria, soy original y te escribo desde la cárcel después de haber matado a un violador".

En el mito de Evo, Mujeres Creando tratan de personalizar el orden simbólico patriarcal, poniéndole un rostro y un nombre. Evo encarna todo lo que sobrevive del poder fálico en el actual sistema político, para poder apuntar claramente que "no es posible la descolonización del Estado sin su despatriarcalización (...) que el "pacto social" descansa sobre un contrato sexual que nos ha expropiado a las mujeres la soberanía sobre nuestros cuerpos. Y que ese es un fenómeno de todos los sistemas políticos, de todas las ideologías y de todas las culturas. (...)Y no es la mirada sobre culturas "supuestamente" originarias el mecanismo que nos permita descolonizar nuestra sociedad (...). La reivindicación de "lo originario" como lo puro, como la cultura que construye nación, proyecto de poder y luego nacionalismo nos conduce a la renovación patriarcal y colonial del poder. (...) Una de esas muestras es hoy el andinocentrismo con el que se pretende reinterpretar la sociedad boliviana. Nuestra sociedad no es una sociedad de indígenas originarios puros versus mestizos blancoides indeseables. (...) no hay culturas puras, ni estáticas, ni territoriales. Es una sociedad (...) de mezclas y mestizajes muchos de ellos inclusive mestizajes forzosos. (...) No somos "originarias obedientes" y por eso y porque ponemos en cuestión los mandatos culturales empezando por la ropa y terminando en los placeres. Por eso y gracias a esa desobediencia que nos hace felices planteamos un proyecto societal descolonizador y despatriarcalizador (...) por eso impugnamos ese proyecto con nuestro cuerpo y nuestra piel sensible, sensual y abierta al pecado"36.

En conclusión, diremos que la práctica activista de Mujeres Creando entronca con los diferentes movimientos sociales altermundistas que echan raíces a lo largo y ancho del planeta, conscientes todos ellos de la necesidad de elaborar nuevos lenguajes para hacerse escuchar y agitar una conciencia social sedada y narcotizada. Las bolivianas siguen causando el escándalo de la sociedad y sufriendo no pocas muestras de represión policial, insultos e incomprensión, incluso entre aquellos que enarbolan su pensamiento de izquierdas. Mientras, diseminan sus mensajes y deconstruyen la lógica del orden simbólico dominante con una lectura disidente del mensaje oficial: "Mujer, ni sumisa ni devota. Libre, linda y loca".


1 LARA, Ángel Luis. La guerrilla de la comunicación: interferencias en el código fuente, en http://rebelion.org/cultura/lara260403.htm (26 de abril de 2003).

2 Grupo autónomo A.F.R.I.K.A., BLISSET, Luther, BRÜNZELS, Sonja. Manual de Guerrilla de la comunicación, Barcelona, Virus Editorial, 2000.

3 A esto hay que sumar lo apuntado por Toni Negri, cuando señala el repudio que tradicionalmente ha exhibido la izquierda frente a los medios de comunicación, en especial los estudios de Escuela de Frankfurt que demonizaron a los media como instrumentos de manipulación vertical. El italiano advierte que "en una era posmediática (...) podemos desmistificar la perspectiva de una esclavitud política ineluctable (...) el triunfo del paradigma comunicativo y la consolidación del horizonte mediático, por su virtualidad, su productividad, la extensión de sus efectos, lejos de determinar un mundo apresado en la necesidad y la reificación, abren espacios de lucha por la transformación social y la democracia radical", en Infinito de la comunicación / finitud del deseo, en Futur Antérieur, nº 11, 1992/3, traducción extraída de http://www.nodo50.org/pretextos/negri10.htm

4 Vid. Grupo autónomo A.F.R.I.K.A., BLISSET, Luther, BRÜNZELS, Sonja. Manual de Guerrilla de la comunicación, Barcelona, Virus Editorial, 2000.

5 FRANCO MONTHIEL; David. Wu Ming, esta revolución no tiene rostro, en http://rebelion.org/cultura/wuming080703.htm, (8 de abril de 2003).

6 Op. Cit.

7 ÁLVAREZ; Helen. El camino de Mujeres Creando. Una sucesión de estridencias, en http://www.nodo50.org/mujerescreativas/EL%20CAMINO%20DE%20MUJERES%20CREANDO.htm

8 Extraído de un artículo sin título de la revista JAKINA; n° 6, en http://www.pititako.net/jakina/jakina006.pdf

9 BOURDIEU, Pierre. La dominación masculina, Barcelona, Anagrama, 2005, p. 8.

10 Op. Cit., p. 12.

11 El subrayado es nuestro.

12 ALEGRE, Florentina. Solamente somos un tumulto de defensapara facilitar el paro, en http://www.mujerescreando.org

13 Mujeres Creando diferencian claramente entre violencia y agresividad: repudian la violencia y la lucha armada, pero legitiman, la agresividad como "una fuerza autoafirmativa que permite a las mujeres asumir su defensa y tener conciencia de su voluntad, personal o colectiva. La agresividad puede ser con el grito, el uso del color, de la palabra y del tipo de palabras que se usan", en Libres, lindas y locas, http://lavaca.org/seccion/actualidad/0/169.shtml

14 Extraído de un artículo sin título de la revista JAKINA; n° 6, en http://www.pititako.net/jakina/jakina006.pdf

15 CABELLO FERNÁNDEZ-DELGADO Florencio. Distorsión en comunicación. Definición de Culture Jamming, extraído de http://www.campusred.net/forouniversitario/pdfs/comunicaciones/opinion/Florencio_Cabello.pdf

16 ÁLVAREZ; Helen. El camino de Mujeres Creando. Una sucesión de estridencias, en http://www.nodo50.org/mujerescreativas/EL%20CAMINO%20DE%20MUJERES%20CREANDO.htm

17 Op. Cit.

18 GAITERO A. El Paraíso aquí y ahora, extraído de Diario de León. Revista, (17 de julio de 2005), p. 9.

19 Op. Cit. p. 9.

20 KLEIN, Naomi. No logo. El poder de las marcas. Barcelona, Paidós, 2001, p. 363.

21 Gran parte de las grafiteadas diseñadas por Mujeres Creando están incluidas en el libro Mujeres Grafiteando, recopilación editada por su propia editorial.

22 ÁLVAREZ; Helen. El camino de Mujeres Creando. Una sucesión de estridencias, en http://www.nodo50.org/mujerescreativas/EL%20CAMINO%20DE%20MUJERES%20CREANDO.htm

23 GALINDO; María. Evo Morales y la descolonización fálica del Estado Boliviano. Un análisis feminista sobre el proceso a la Asamblea Constituyente en Bolivia, en www.mujerescreando.org

24 Comenta María Galindo la necesidad de "impugnar las cuotas introducidas durante el período neoliberal y ratificadas por la izquierda-indigenista. Esta cuota convierte la representación política de las mujeres en una cuota biológica vacía de contenido, donde cualquier mujer desde su condición biológica de mujer representa a las mujeres en una suerte de representación no ideológica", en Op. Cit.

25 GALINDO, María. Las exiliadas del Neoliberalismo, en www.mujerescreando.org

26 Op. Cit.

27 FRANCO MONTHIEL; David. Wu Ming, esta revolución no tiene rostro, en http://rebelion.org/cultura/wuming080703.htm, (8 de abril de 2003).

28 Op. Cit.

29 GALINDO, María. Las exiliadas del Neoliberalismo, en www.mujerescreando.org

30 Comenta María Galindo que "no era un cambio de gobierno lo que la sociedad boliviana necesitaba, sino una cita histórica consigo misma para replantear las bases que habían hecho crisis junto al modelo neoliberal. Por esa responsabilidad tan nítida y por su condición de "indígena" es que se esperaba que Evo convocara a una asamblea abierta a todas las formas de participación posible. Sin embargo, (...) Cierra toda posibilidad de representación directa de los movimientos sociales, lo cual ha obligado a muchisimos movimientos a buscar alianzas con el MAS", en GALINDO; María. Evo Morales y la descolonización fálica del Estado Boliviano. Un análisis feminista sobre el proceso a la Asamblea Constituyente en Bolivia, en www.mujerescreando.org

31 De hecho, Luther Blisset es otro nombre colectivo, creado para aglutinar diferentes voces disidentes. Vid. FRANCO MONTHIEL; David. Wu Ming, esta revolución no tiene rostro, en http://rebelion.org/cultura/wuming080703.htm, (8 de abril de 2003).

32 GALINDO; María. Evo Morales y la descolonización fálica del Estado Boliviano. Un análisis feminista sobre el proceso a la Asamblea Constituyente en Bolivia, en www.mujerescreando.org

33 Op. Cit.

34 Se trata de una muestra, expuesta en el Centro Cultural Borges de Bs. As. con la colaboración de AMMAR CAPITAL (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina), del 4 al 15 de mayo de 2006, y que ya había sido exhibida en Bolivia.

35 Mujeres Creando no sólo se adueñan de la calle como espacio público escenario de sus acciones, también ocupan espacio museístico. El Museo de Arte contemporáneo Reina Sofía de Madrid expuso en 1999 y 2000 sendas instalaciones de María Galindo. Comenta Helen Álvarez que, en su primera visita al museo, el estupor fue general "cuando María se presentó como una impostora, puesto que se declaró fuera del sistema de privilegios en el que se encuentran quienes se denominan artistas", en ÁLVAREZ; Helen. El camino de Mujeres Creando. Una sucesión de estridencias, en http://www.nodo50.org/mujerescreativas/EL%20CAMINO%20DE%20MUJERES%20CREANDO.htm. Añade Álvarez que, a pesar de ser un acontecimiento sin precedentes en el arte boliviano, fueron escasas las referencias a la exposición en el país andino.

36 GALINDO; María. Evo Morales y la descolonización fálica del Estado Boliviano. Un análisis feminista sobre el proceso a la Asamblea Constituyente en Bolivia, en www.mujerescreando.org