Si Evo hubiera nacido mujer

09/04/2014

María Galindo
Mujeres Creando

A propósito de la reciente biografía del Presidente, me gustaría proponerles el ejercicio simple y básico de cambiar el sexo del Presidente de "varoncito” por "mujercita” para analizar su trayectoria de vida; el ejercicio es por demás interesante y estoy segura de que ninguna de las anécdotas relatadas por el Presidente hubiera tenido el mismo desenlace.
Empecemos por la niña campesina que deja la escuela. El padre jamás se hubiera esforzado en que retorne a la escuela, sino que la familia entera se hubiera acostumbrado rápidamente a la ayuda de esa niña en la casa, por lo que jamás Evita hubiese sido ni
abanderada de la escuela  ni la hubiera terminado tampoco.

Con Eva ya joven la presión sobre ella hubiera sido muy fuerte para que se case en la misma comunidad. Si para huir de esa presión Eva hubiese decidido migrar, como lo hizo Evo,  la migración de ella hubiera sido considerada una falta imperdonable que se hubiera castigado con el despojo de tierra y de ganado. 

En Oruro, probablemente Eva se hubiera cambiado la ropa y se hubiera vestido de chota; categoría que en el caso de Evo no existe. No se hubiera insertado ni de panadera, ni de platillera, sino de trabajadora del hogar. Si en esas circunstancias Eva, insatisfecha de la vida como trabajadora del hogar, hubiera fugado hacia el Chapare -eso siempre y cuando en el camino no hubiese quedado embarazada bajo cualquier circunstancia- probablemente hubiese llegado a esa región al menos con una experiencia traumática de violación o acoso sexual.

En el Chapare, el sindicato no la hubiera invitado jamás a ser parte, ni menos le hubieran elegido en una cartera, ni de deportes ni de nada. Ella no hubiera accedido a un chaco propio y hubiera tenido que insertarse o como mujer en situación de prostitución o como pareja de algún cocalero para servirle gratuitamente en la casa como esposa y luego poder insertarse, más tarde, a la organización de mujeres cocaleras. 

Eva jamás hubiera abandonado, como lo hizo Evo, a sus hijos e hijas en manos de sus respectivos padres para continuar su vida política, porque si se hubiera insertado en el sindicato hubiera sido únicamente como mujer casada, porque como soltera la hubieran hostigado las propias mujeres. 

A la altura en que Evo llega al Parlamento, si hubiera sido mujer ya tendría entre tres y cuatro wawas a su cargo y un padre de esas wawas irresponsable, como lo fue Evo, por lo que hubiera tenido que criarles con lo que sea. Probablemente, hubiera tenido que sacar un microcrédito usurero de Pro Mujer o BancoSol para hacer masitas,  vender dulces o tener un puesto en el mercado en Cochabamba, Oruro o La Paz de frutera, verdulera o contrabandista de ropa usada.

Si Evo hubiera sido mujer no hubiera llegado a parlamentaria, ni a Presidenta, no por falta de carisma, no por falta de compromiso político, no por falta de ideas, no hubiera llegado ni a dirigente, ni a diputada ni a Presidenta precisamente por todos los Evos que en el camino se hubieran aprovechado de su trabajo y de su afecto. 

El tránsito de Evo, si hubiera sido mujer, hubiera sido de imilla a ama de casa, o de  imilla a chota. Como chota o puta o madre soltera y como madre soltera madre endeudada. Como madre endeudada o como chota joven hubiera conocido de cerca el aborto clandestino. En éste,  ella hubiese podido haber muerto en el anonimato, sin que siquiera su familia la acompañe, menos su amante o marido.

Pero si  esa Eva fuese Presidenta, sin dudar ni un minuto: despenalizaría el aborto simplemente para que las mujeres pobres no mueran, condenaría la violación dentro del partido y en las organizaciones sociales y no las taparía y socaparía, como lo hizo Evo en el caso de Sucre, y exigiría que todos y cada uno de los militantes del MAS cumplan con las pensiones familiares para con las wawas que van abandonando en el camino.

Esa Eva no les regalaría a las trabajadoras del hogar una cartulina que dizque es libreta de trabajo, sino que les daría becas de estudio, seguro de salud, seguro de vejez y entendería todos y cada uno de los sueños de las mujeres bolivianas.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

Fuete: Página Siete


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