Barbieficación, idiotización y domesticación

17/09/2016

La discusión ideológica, que es la discusión de las ideas y, por lo tanto, el derecho al desacuerdo no es una propiedad de los hombres. Las mujeres no somos una "manada” en la que la discrepancia es signo de deslealtad imperdonable. Eso es desideologizar a las mujeres y convertirnos en entes biológicos que nos debemos lealtad entre mujeres por el sólo hecho biológico de serlo. No es el feminismo el simple mandato de crítica a los hombres y aplauso y lealtad a las mujeres. Eso nos llevaría a desconocer que el patriarcado, como estructura de dominación, también se sustenta no sólo en el papel de las mujeres como seres subalternos, sino como cómplices de esa dominación.
Por eso no sólo hay hombres machistas, sino mujeres machistas también. Son cuestiones muy elementales, que parece mentira que haya que repetirlas hasta el cansancio.

¿Acaso por lealtad con las mujeres debemos aceptar "una primera dama” y aceptar que ésta, desde ese lugar, usando infraestructura pública, como son los colegios, formule utilitariamente programas hacia las jóvenes para autopromocionarse, como otrora hacían otras primeras damas con campañas de caridad y beneficencia? No es ni antipatía con Maricruz. Demás está decir que la figura de cualquier primera dama es una figura machista que recoloca a las mujeres en la valoración social, no a partir de sí mismas, sino a partir del vínculo sexual civil de ellas con un hombre: ser la esposa de. Es regresivo y machista. Una mujer vale en el escenario público por sus actividades. Vale la pena, en ese contexto, recordar el grafiti que le pintamos a Yolanda Prada de Banzer, quien nos hizo arrestar por ello: "No quiero ser primera dama, quiero ser mujer libre y gozar también en la cama”.

"Yo soy mi primer amor” dice luchar contra noviazgos violentos y potenciar la "autoestima”, pero sus contenidos reales son la barbieficación, la idiotización y la domesticación y es eso lo que cuestionamos desde esta columna y desde las paredes de las calles, que es, a través de los grafitis, otro medio de comunicación, tan legítimo como éste.

La violencia machista contra las mujeres es grave, pero eso no significa que cualquier cosa que diga que va en contra vale de antemano.

La barbieficación -palabra inventada por nosotras- expresa un proceso de transformación corporal quirúrgica de imitación de la icónica muñeca Barbie, que si fuera de carne y hueso, está calculado, no podría pararse en sus pies, que van siempre de puntillas. Además, esta barbieficación es reforzar un modelo estético, que no es simplemente un modelo más dentro de una variedad democrática, a la cual accedes en el ejercicio de tu libertad, sino que es un modelo estético que representa unos parámetros tiránicos para el juicio del cuerpo de las mujeres como bellos o como feos. La influencia de este modelo en las jóvenes adolescentes es de gran impacto y no por nada algunas de las problemáticas de nuestras jóvenes en las escuelas son la bulimia y la anorexia. Modelo que tiene en Maricruz no sólo a su máxima representante, sino a su promotora en primera línea.

El mensaje de la barbieficación es que para tener "éxito” tienes que comportarte como una muñeca y vivir como si estuvieras lista para la vitrina de venta. En eso consiste, por ejemplo, su programa de transformación de peinado y maquillaje, como transformación trascendental de una mujer de "fracasada” a "exitosa”.

La idiotización es el proceso de atontamiento. No es la acusación de que una mujer que es modelo o reina de belleza es tonta; es identificar un proceso de idiotización que te empobrece cognitivamente y que está inserto en la modificación de los parámetros de valoración de tu vida.

La sobrevaloración del "amor”, la sobrevaloración de la apariencia física. La inexistencia de rebeldías y sueños propios, la inexistencia de voluntades beligerantes propias. La simplonería generalizada, en la que no hay cabida ni para ideas, ni para discusión de ideas, porque todo se reduce a la foto final y el corazón. Se trata de un vacío de contenidos que da como resultado la promoción de idiotización como mecanismo de resolución de los problemas de la vida.

La domesticación, que es el "así debe ser” y no de otra manera, adecuarnos al grupo nos salva, todas somos iguales y pensamos de la misma manera. Las chicas de Yo soy mi primer amor repiten frases de "autoestima” que significan exactamente lo contrario. Su foco de valoración sigue siendo el "otro” dominante masculino. Para que me quiera "el otro” debo quererme yo a mí misma. La frase tristemente significa que lo más importante sigue siendo la complacencia y la conquista del amor "del otro”, el macho.

Termino invitando por enésima vez a Maricruz a la discusión y debate de los contenidos de su programa y lo hago por respeto a las jóvenes bolivianas.


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