Artículo de CLAUDIA ACUÑA
Un nombre imprescindible del periodismo en Argentina y América Latina

Co autora del libro "EL FIN DEL PERIODISMO Y OTRAS BUENAS NOTICIAS"
Co fundadora de la cooperativa de comunicación LAVACA y del periódico MU
Además de la cátedra libre de comunicación dirigida a movimientos sociales

 

¿Cómo salimos de ahí?

La perfección alcanzada con este colofón es admirable: el ego se ha convertido en raza, credo y género del periodismo profesional, dice Acuña.

5 de Julio, 2015


María Galindo 

Por: Claudia Acuña
periodista y escritora argentina.

Hemos analizado las teorías que se han formulado sobre este género periodístico, pero pocas veces se analizan las prácticas. En parte, porque el medio radial -dado su condición de inmediatez, oralidad, urgencia- siempre se lo relaciona con la improvisación,  la espontaneidad y, reconozcámoslo, la desprolijidad, casi como valores positivos, que incluso lo distinguen con respecto a otros formatos periodísticos. Sin embargo, la

posibilidad de construir una reportaje dinámico, certero, preciso y claro está representada por el ejemplo que propongo analizar: la entrevista radial realizada por la boliviana María Galindo a la periodista española Isabel García.

Resalto aquí las nacionalidades por todo lo que este diálogo representa: dos mujeres, dos profesionales de la comunicación, dos culturas. Se trata de un diálogo que, a priori, se establece entre personas que tienen las mismas condiciones, herramientas y experiencia, emitido en vivo, es decir, que no ha sido editado  y, por lo tanto, nos permite analizar su resultado sin intermediaciones.


El formato: la entrevista se lleva a cabo dentro del espacio La barricada, ya clásico, popular y conocido en la realidad radial boliviana por su espíritu crítico, interpelador y cuestionador del entrevistado. Son estas características totalmente originales -y extrañas a la práctica que se desarrolla en nuestro medio-, lo que le permite sostenerse con éxito desde hace varios años: si no se hubiese convertido en un ring side político de repercusión, ninguna personalidad se prestaría a enfrentarse a preguntas tan incisivas. Como lleva en el aire varios años, está claro que la entrevistada del día conoce el formato, que queda explícito desde el mismo nombre del segmento: barricada es claramente un lugar de confrontación entre dos posiciones, en la cual una representa la voz institucional, del poder o de la cultura dominante, y la otra, la de la calle.


¿El motivo? Se trata del día previo a la celebración del Día de la Madre en Bolivia. La conductora hace explícito el motivo de la entrevista: un reportaje a doble página, publicado en un diario de importante circulación, que ha realizado en la cárcel de mujeres su entrevistada. La conductora lo elogia dos veces en el transcurso del diálogo por representar otros modelos de maternidades a las proclamadas por el paradigma cultural del mercado, dominado por estereotipo de "la blanca de ojos claros”. Con esas mismas referencias presenta a la entrevistada que -según explicita a los oyentes-, representa justamente ese estereotipo. Queda así claramente anunciado el tema de la conversación: ¿qué ventajas tiene aquella que responde, desde el aspecto físico hasta la nacionalidad, al modelo dominante? ¿Qué representa, en ese contexto, que realice un reportaje en el cual las protagonistas son su par contrario? Es decir: la charla que se desarrollará a partir de este disparador será nada menos que sobre colonialidad e identidad femenina, y en ese contexto general, el rol de las periodistas. Galindo coloca así el desafío a un nivel alto, profundo y necesario. Que además esto sea escuchado por una audiencia numerosa representa un modelo de periodismo de vanguardia, cuya popularidad hace aun más importante su aporte a la elevación del nivel de los/las profesionales de la comunicación. 


Como queda claro en el transcurso de la entrevista, ninguna formación académica nos prepara para abordar estos temas. Como queda claro con la alta audiencia cosechada por Galindo, esto no es un defecto del público, sino de la formación de las/los profesionales de la comunicación.


¿La estructura del reportaje? 


a) El eje es claro del inicio hasta el final.


b) En ningún caso las preguntas son personales, sino conceptuales.


c) Las respuestas, sin embargo, son personales, lo cual informa sobre la personalidad de la entrevistada, pendiente de defender su posición biográfica e imposibilitada de analizar, referir o conceptualizar lo sistémico. En este aspecto, es interesante y revelador el pasaje donde menciona sus atributos académicos, porque permite vislumbrar de dónde proviene esta formación que coloca la personalidad periodística por encima de cualquier otro aspecto (histórico, político, social, cultural), recortándolo y privilegiándolo.


d) En este sentido, la construcción del diálogo es paradigmática. La herramienta principal es una pregunta que Galindo reitera cinco veces y su entrevistada deja cada vez sin respuesta. La pregunta simple, directa y reveladora,  que apunta directamente a la formación de la periodista, es decir, a su aptitud para realizar el trabajo que hace, la nota que escribe, en y desde el lugar en el que la realiza, le requiere nombrar 10 secuelas que ha dejado el colonialismo. Obviamos acá el hecho de que la entrevistada (española) niega que exista hoy colonialismo, ya que a su juicio es algo concluido hace 500 años, para detenernos en la imposibilidad, reiterada cinco veces, de formular una respuesta completa y coherente.


e) Galindo concluye su reportaje leyendo un reclamo de las presas, lo cual convierte el cierre de esta entrevista en una pieza circular: la necesidad de escuchar la voz propia, no interpretada desde parámetros culturales deformantes, distorsionantes, que funcionan desde hace tanto tiempo como práctica de la comunicación comercial que ni siquiera son cuestionados por las/los periodistas, a pesar de que su oficio es justamente eso: cuestionador. Que esta ausencia, carencia, orfandad de cuestionamiento sea ejercida por una periodista de supuesta impronta progresista, representante de una nueva generación y -como ella misma lo explicita- expulsada de su país de origen por la crisis económica, convierte esta revelación en un diagnóstico sobre el cual es necesario, imprescindible reflexionar.


También es absolutamente necesario resaltar que esta pieza imprescindible tiene -como toda lo que nos aporta María Galindo- un resultado excepcional: la periodista española, blanca y de ojos claros presentó luego una demanda por discriminación.
La perfección alcanzada con este colofón es admirable: el ego se ha convertido en raza, credo y género del periodismo profesional. Galindo nos interpela con este reportaje a que reflexionemos sobre ese pozo de indignidad, que ha arrojado al trabajo periodístico a la zanja de la precarización, la frivolidad y la ignorancia.
La pregunta que nos formula este ejemplo es de respuesta urgente: ¿cómo salimos de ahí?
Fuete: Página Siete

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