Julio Cordero

Nacido en Pucarani, una provincia ubicada en medio del Altiplano boliviano, el 17 de agosto de 1879. De niño emigra con su padre a la ciudad de La Paz en busca de nuevas y mejores oportunidades.

En plena juventud empieza a trabajar como ayudante en el estudio fotográfico de los hermanos Valdés de nacionalidad peruana, donde aprendió de manera autodidacta las técnicas de fotografía de la época.

En el año 1900, Cordero se independiza y pone su propio estudio fotográfico que se extiende hasta el año 1961, siendo el período del 1900 al 1920 la época de mayor popularidad y concurrencia del estudio "Cordero", como se denominaba.

Ubicado en el centro de la ciudad, allí ofrecía todo tipo de fotografías, como podemos leer en sus volantes de propaganda: "retratos, grupos de familia, grupos campestres, colegios, locales ferroviarios, interiores de fábricas e Iglesias".

A su estudio, Cordero logró convocar a todo tipo de sectores sociales tanto de clase alta y media y para todo tipo de eventos. El "Estudio Cordero" llegó a ser uno de los más renombrados y requeridos de la época. Según su nieto, esto se explica por el carácter de su abuelo, se trataba de un hombre jovial, conversador, mestizo que atendía personalmente a su clientela, tanteando al cliente y ofreciéndole conversación a modo de distraerle, mientras preparaba la foto para buscar "el momento oportuno" para sacarla. Lleno de iniciativas, instala posteriormente en el estudio un almacén de artículos fotográficos donde se anuncia como representante de firmas europeas y americanas. Es así que el estudio no solamente sacaba bellísimas fotos de todo tipo, sino que económicamente era altamente rentable.

Es interesante saber que por la popularidad lograda en el estudio llegó a ser "Alcalde de Barrio" de una de las zonas más populosas y mestizas de la ciudad.

Además de ello hay una sorprendente cantidad de fotos que sin temor a equivocarnos podemos decir que las hizo sin encargo ninguno, movido por su afán de retratar una sociedad compleja, es así que en el archivo encontramos fotos de mendigos, fotos tipo postal con personajes indígenas, paisajes y todo tipo de eventos públicos.

A través de su vínculo con el partido Liberal de la época, Julio Cordero se constituye además en el fotógrafo de varios gobiernos y de la propia Policía Boliviana de donde inclusive llega a jubilarse con el grado de capitán. Mantiene al mismo tiempo excelentes relaciones con militares amigos suyos y se puede leer en otro de sus volantes como se dirige a ellos: "el establecimiento ha visto por conveniente halagar a la distinguida y patriótica clase militar con una rebaja de precios".

Podemos imaginar un hombre que viniendo de abajo manejaba muchos códigos al mismo tiempo, según con quien le tocaba lidiar y que tenía dentro el motor propio de quien empieza de cero que es esa necesidad de espacio y reconocimiento social.

El Archivo Cordero que alcanza un volumen de más de tres mil de placas. Es tan impresionante que además de abarcar todo tipo de géneros y personajes dentro de la fotografía, pareciera que no hubiese quedado prácticamente ningún aspecto de la vida social, cotidiana, política y económica sin que pasara por la mirada de Cordero.

Para dolor social, el archivo ha sido comprado por una Universidad Norteamericana, constituyendo esta compra una expropiación más de nuestra memoria como sociedad. Desde acá responsabilizamos directamente de este hecho a las autoridades de la Institucionalidad Cultural Estatal Bolivianas de los más diversos gobiernos, quienes por dejadez, negligencia e ignorancia no tuvieron la capacidad de valorar la inmensa riqueza de esta archivo hoy perdido definitivamente para nuestra sociedad.

Al mismo tiempo somos afectuosas testigas de que su nieto, don Julio Cordero se dedicó por años a ordenar y preservar el archivo de su abuelo. Tarea que la realizó solitariamente y ante la indiferencia social más ingrata.

Este retrato de Julio Cordero abuelo se realizó en 1961, un año antes de su muerte y ha sido seleccionada para la presente muestra por su nieto Julio Cordero porque -refleja la elegancia y el orgullo de mi abuelo-, dice.

Fuente: volantes de propaganda y conversaciones con su nieto Julio Cordero, en el archivo de la casa de San Pedro en La Paz, Bolivia.